-No hay tiempo de a ver todos los pacientes que hay aquí pero ya los iras conociendo cuando vallas a alguna habitación, el punto es que aquí –le dio la tabla- están los nombres de los pacientes y las enfermedades que tienen.
A lo que Thomas asintió escuchando.
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Ya había pasado un mes y cada día Bill se sentía mas solo y aburrido; ya había intentado de todo y nada funcionaba para divertirse o para hablar con los doctores y decirles que él no estaba loco pero de nada servía pues cuando les decía eso le daban calmantes u otras pastillas para no molestarles y sin mas que hacer prefirió seguir con lo de antes: levantarse y mirar por la ventana a ver a quien o que veía pero nunca pasaba algo que le interesaba, afuera de la ventana habían arboles unos secos y otros mas con flores y del otro lado se alcanzaba a ver la estancación del bus en la esquina que casi siempre estaba sola pues en esa zona no transcurría mucha gente y menos al ver que hay había un psiquiatra.
Hoy era un nuevo día y después de que Bill tuviera la ducha se sentó en la silla mirando a la ventana, no podría seguir así tenia que hacer algo pero no sabia que bufo oyendo el sonido de la puerta abrirse.
-Bill –dijo una voz femenina
Bill voltio y vio la cara de una señora madura de unos 38 años a lo mucho
-Dígame –le sonrió
-Tu medicamento
-Pero estoy bien no necesito eso
-Son órdenes del doctor querido, tómala
-Pero.. Podre salir?, aun que sea al patio?
-Sabes que no
Bill agacho la vista desanimado mientras la mujer se acercaba a él y le extendía la pastilla a la cual Bill accedió a tomar.
Ella era Flor una de las tantas enfermeras de aquel hospital y la única que lo trataba bien, por eso al final siempre le hacia caso. Siempre vestía de blanco y su piel era un tono moreno con cabello castaño obscuro y quebrado. Era la única que no pintaba sus uñas a diferencia des las demás enfermeras que si lo hacían, ella era muy buena con el, solo con el y Bill lo agradecía en silencio.
Flor salió con los platos de comida ya vacíos del cuarto de Bill sin ver muy bien delante a ella por lo que cargaba y por causa de eso azoto la puerta sin fijarse si esta se serraba con seguro o no asiendo que no notara que el tenedor (o lo que hacían llamar tenedor ya que no tenia punta filosa ni nada que pueda usar un enfermo a su favor)se callera evitando así que la puerta se serrara como debía pero Bill si lo había notado.
Sonrió con una lucecita en los ojos acercándose a la puerta y agarrando el tenedor –si en verdad fuera un loco utilizaría esto para matar a las enfermeras y salir de aquí, pero no lo estoy- pensó.
Entre abrió la puerta con algo de miedo volteando a ambos lados del pasillo a ver si había alguien, al notar que estaba todo solo salió lentamente y puso el tenedor entra la puerta y la pared como estaba para que no se serrara ni para que lo descubrieran.
El pasillo era muy grande y blanco, caminaba lento observando los defectos de las paredes y se encontró con dos caminos distintos iba a cruzar a la derecha pero escucho una voz femenina proviniendo de esta así que fue a la izquierda siendo cuidadoso de no ser visto, cruzo otro pasillo y atrás de él había una puerta escuchando el sonido de esta abriéndose se alteró y mirando otra puerta entro cerrándola tras de él. Respiraba agitadamente era un alivio que no lo Allan visto y aun que tenia nervios sentía adrenalina y quería ver lo que había mas allá de esa habitación.
Al darse la vuelta encontró una cama como la de él, era como la misma habitación pero un dueño diferente el cual noto estaba dormido o eso le parecía. Se acercó sigiloso listo para jalar la sabana y ver quien era, la jalo un poco viendo que era un hombre grande como de unos 75 con un poco de barba blanca al igual que su cabello, la boca entre abierta como si quisiera decir algo, la misma pijama blanca que el y la misma comida en la mesa, no le quitaba la mirada de enzima parecía que aquel señor pedía ayuda con la mirada que tenia y él no quiera negársela.
Miro de nuevo a la habitación y acerco una silla a la cama, se sentó quedando frente al hombre.
-Hola –sonrió
-….
-Como te llamas?
-… -El hombre miraba a la nada sin si quiera moverse
-Yo me llamo Bill, un gusto –le sonrió de nuevo
-Por que estas aquí?
-……..
Bill sabiendo que el no contestaría no dejo de preguntarle, contarle o simplemente hablarle lo que fuera ya que era la única persona que estaba hay y aun que no se comunicara así ya era algo con estar hay.
Habían pasado 40 minutos o eso calculaba el y creía que era mejor irse o lo castigarían. Cobijo bien al señor y salió sigilosamente cerrando la puerta lentamente. Se dirigió a su habitación recordando el camino –un loco no lo reconocería- pensó diciendo de nuevo que no estaba loco
Cerró la puerta y se posiciono frente de esta, ya había llegado a la habitación y tocándose la barbilla sonrió. Se agacho un poco con el tenedor en la mano y lo puso en la esquina de la puerta así cuando la quisieran serrar por fuera no se podría por que esa atascaría, solo pidió que nadie lo cachara o seria el fin.
Al termino del día sonreía mirando hacia la ventana, al fin había encontrado a alguien y decidido a que todos los días iría a verle para no sentirse solo se durmió sin borrar esa sonrisa tan suya.
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Thomas tenia días muy agitados, Franklin le ordenaba dar de comer a los pacientes, ir a vigilarlos, darles de comer etc. etc. -Eso no lo tenían que hacer las enfermeras y el solo aparecer cuando estos tienen ataque?- pensó pero viendo que no era así no hizo nada, este trabajo era muy importante para el o bueno.. Para su familia.
Él siempre quiso ser cirujano y esto no se acercaba a nada con lo que quería pero no había otra así era de mala la vida y nada ni nadie podría hacer lo contrario. Dio un sorbo de su café cargado y siguió caminando por el hospital viendo que todos estuvieran en sus habitaciones; se le hacia demasiado raro que no los dejaran ni salir al patio estos doctores querían matarlos aquí pero como siempre aun que se opusiera sabia que no ganaría nada mas que ser despedido.
Lego al 6º piso leyendo el letrero “Fobia Social” siempre que venia a este lugar era todo un lio, los pacientes se asustaban al verlo, se ponían nervioso y les daban muchos ataques. Todo al mismo tiempo y ellos eran consientes de los que hacían.
Bajo de nuevo al segundo piso, eso de estar caminando por todo el lugar sin nada interesante le aburría, prefería tomar miles de tasa de café cargado a estar paseándose alrededor de enfermos.
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Al día siguiente Bill despertó y de solo acordarse de que podría salir a escondidas se le asomo una sonrisa ilusionada en la cara, quería ir de una vez pero tal vez seria peligroso, sin hacer caso a esos pensamientos salió de la cama dando un salto yendo a la puerta, quito el tenedor y esta se abrió pero al instante la sonrisa se le fue al ver frente a el al Doctor.
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