La campana del almuerzo sonó y los
estudiantes guardaron sus cosas sin hacer caso al profesor. Comenzaron a salir
poco a poco. Los amigos de Tom fueron hacia él y Bill invitándolos a almorzar.
– Adelántense, nosotros los
alcanzamos después – contestó el de rastas a sus amigos – vallan por Gustav,
tal vez quiera acompañarlos – dicho esto, todos voltearon a mirar al
rubio, él estaba sentado tres bancas atrás de Bill y Tom y en la fila de alado
– ¿Gustav?, No creo que quiera
venir con nosotros, tan solo míralo, leyendo como siempre, no querrá ir –
contesto Demian aún mirando al rubio
– Chicos, no pierden nada
preguntando – animo el de rastas dedicándole a sus amigos una rápida mirada
antes de sonreírle al pelinegro– de todas formas Bill y yo nos quedaremos un
rato aquí – la pareja vio asentir al grupo de amigos yendo hacia Gustav. Tom
acaricio la mejilla del menor dejando un pequeño beso en sus labios viendo como
el otro se sonrojaba de a poco
(***)
Demian, Brian y Georg se acercaron a
paso lento hacia Gustav notando lo concentrado que estaba leyendo el
libro de algebra, no entendían por qué tenía tanto interés en los libros
más que en divertirse junto a ellos.
– ¿Qué hay Gustav? – pregunto Brian
a modo de saludo cuando al fin los tres estaban frente a él. Él rubio se limito
a asentir con la cabeza antes de inclinarla para voltear a verlos
– Que tal, chicos – contesto
sonriendo levemente, cerró su libro de algebra dándole toda su atención a ellos
– ¿Qué se les ofrece? – pregunto cortés
– Bien, nos preguntábamos si querías
salir un rato con nosotros para almorzar, ya sabes – hablo Brian sonriéndole
– Son muy amables chicos pero no,
tal vez mas al rato, estoy estudiando lo que vimos hoy en clase – respondió
negando
– Entiendo – dijo Georg – ¿Pero nos
alcanzaras más tarde, verdad? Puedes venir con Bill y Tom – inclino los hombros
– Lo haré – acepto sonriendo – gracias
por la oferta – respondió riendo mirando como los jóvenes se iban del recinto.
Dicho eso retomo su posición anterior con el libro en mano
(****)
– Te amo – susurró en el oído de
Bill haciendo que este se estremeciera sintiendo el aliento fresco del
contrario
– Te amo tanto – respondió el
pelinegro mirándolo fijamente, soltó una risita al sentir los besos de su novio
esparcidos por sus mejillas. A veces, el de rastas era muy mimoso con Bill, y a
él le gustaba.
Tom comenzó a besar los labios de su
novio, rosándolos levemente antes de aumentar el ritmo, ambos rosaban sus
lenguas intensificando el beso, el mayor descendió hasta su cuello
succionándolo lentamente recibiendo gemidos bajos por parte de Bill.
Deslizaba su lengua por la longitud
del cuello del pelinegro, este simplemente serraba los ojos sintiendo las
caricias que su novio le proporcionaba.
– Tomi… – hablo con un pequeño
jadeo- para… Gusti está aquí – mordió su labio inferior para evitar que saliera
un gemido más alto. Ese era su punto débil
– Shh, no se dará cuenta, esta tan
concentrado en su libro, además así es más excitante – río bajo mirando
rápidamente al rubio tan concentrado leyendo sin percatarse de lo que la pareja
hacia.
– Bueno, eso sí – afirmo a lo dicho
por Tom sobre que así era más excitante – pero aún así, estamos en la escuela,
para ya…
– Está bien – contesto rendido
separándose de Bill – ¿Quieres ir con los chicos? –Vio a su novio asentir – correcto,
vallamos por Gustav – ambos se levantaron del asiento yendo hacia el rubio de
gafas
– ¡Gusti! – Hablo Bill frente a él
con una sonrisa en los labios, Gustav subió la mirada encontrándose a la pareja
frente a él
– ¡Chicos! – saludo sonriendo, sabía
que iban por él para salir a almorzar
–¿Qué onda, Gustav? Vamos a almorzar
– sonrió Tom. El rubio se limito a sonreír antes de guardar su libro e ir
con ellos
Los tres chicos caminaban por los
pasillos, Gustav dejaba que la pareja conversara entre ella, Bill era su mejor
amigo y con él hablaba hasta por los codos, pero en ese instante se sentía
demás.
Caminando por los pasillos para
dirigirse a la cafetería, chicas y chicos saludaban a Tom, pocos a Bill y
alguno que otro a Gustav, a Bill le molestaba que hablaran con su novio, sabía
que tenían otras intensiones con él y no les importaba que tuviera novio. A
veces se pasaba de celoso -según Tom-.
Pronto después llegaron a la
cafetería, donde encontraron a sus amigos rápidamente. La cafetería era grande,
con mesas rectangulares distribuidas en el lugar, en esta se dividían por
grupos:
Las porristas
Los deportistas
Los inteligentes
Los que tomaban influencia de
la música
El resto eran chicos que se juntaban
con otros porque sí, sin mayor problema.
La mesa de los amigos de Tom estaba
situada frente al exhibidor de la comida, un grupo de porristas reían
mirándose entre ellas, el pelinegro sabía que su tema principal era “su” Tom.
Apretaba sus nudillos escuchando los
susurros que emitían entre ellas, le daba rabia el saber como otras se comían a
su novio con la mirada y él ni en cuenta, pero tenía que controlarse, ese era
uno de sus grandes defectos cosa que el de rastas detestaba, aún se acordaba de
una de sus tantas peleas por sus celos.
Flashback
El instituto había organizado una
salida escolar al parque de diversiones. Esa tarde Bill no se había separado de
su novio y al otro no le importaba pero al atardecer se acercaron un par de
chicas hacia la pareja que estaba acompañada por sus 4 amigos. Una joven
castaña saludo al de rastas con una sonrisa acercándose completamente hacia él,
eso al pelinegro el enfadaba. ¿Cómo Tom permitiría que le sonrieran tan
descaradamente? O así es como las veía él.
– Hola – saludo al estar frente al
de rastas rubias – ¿Qué tal? ¿Te subes conmigo a la montaña rusa? – pregunto
Shane mirando dicho juego que se encontraba a pocos metros de ellos, ella era
porrista, amiga de Tom desde varios años, cuerpo delgado y sonrisa brillante
– Que tal – sonrió ladeando su
rostro a modo de saludo, asintió a la propuesta de la chica tomándola del brazo
para dirigirse a dicho juego, a esto el más joven encorvo su ceja viendo como
su novio lo dejaba ahí parado, sin decirle nada, se suponía que se subirían a
ese juego ellos dos, bufo al ver como ambos amigos llegaban a la montaña rusa
dispuestos a subirse en el carrito.
15 minutos después Shane y Tom
llegaron del juego, reían hablando de todo y nada, Bill cada vez se enojaba, no
sabía por qué ese comportamiento de su novio, ¿acaso era invisible?
– Tenemos que irnos- demando el
menos sintiendo la mirada extrañada de todos, tomo a su novio de la mano
jalándolo hacia otro sitio sin escuchar las protestas por este.
(****)
Pronto después llegaron al
estacionamiento del parque, Tom frustrado y confundido se soltó totalmente el
agarre de Bill mirándolo con duda, se quedo parado, no pretendía seguir a su
novio, no entendía su comportamiento.
– Bill, ¿Qué ocurrió?, ¿Por qué me
tomaste de esa manera? – pregunto con enojo en sus palabras, Bill volteó a
verlo con la boca entre abierta
– ¿Cómo que por qué? – respondió con
otra pregunta, se cruzo de brazos– ¿No es suficiente que ya te haya visto
con esa tipa? – pregunto mirándolo fijo, envuelto de coraje
– ¿Qué estas insinuando? Sabes que Shane es mi amiga no ninguna tipa
como la llamas – defendió a la joven – deja
de tener esa actitud, de celarme, de regañarme por algo que no tiene
sentido alguno – estallo mirando fijo a Bill
– ¿Amiga? Sí, claro – respondió con
sarcasmo – debiste ver la forma en que te miraba estando y aquí, lo único que
quiere es salir contigo para que me dejes –respondió subiendo su tono de voz- y
no te celo, te cuido que es distinto –escucho un bufido de Tom
– ¿Cuidarme?, claro, sobre todo eso
–se dio la vuelta dándole la espalda a Bill por unos segundos, respiro
hondo– ¿sabes que te amo, cierto? Pero me desagradan tus escenas de celos,
sabes que Shane es mi amiga desde hace mucho tiempo ya, no entiendo tu
reacción, te amo a ti y punto – tomo a su novio de las mejillas acercándolo a
él – no quiero que se arruine esto que tenemos
– Lo siento… Creo que me tengo que
controlar más – acepto sonriendo– perdóname, amor
– A ti siempre– contesto él dejando
un suave beso en sus labios.
Fin de flashback
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