Después de que la campana de salida sonara, una sonrisa apareció
por parte de todos los estudiantes saliendo así sin precaución alguna.
Al final de edificio el grupo de amigos se
reunió para irse juntos como siempre. Bill y Tom encabezaban el grupo caminando
sobre el cemento con sus manos entre lazadas hablando entre ellos.
Brian iba con Demian
hablando de cualquier cosa trivial y Gustav hasta atrás escuchando música
moviendo su cabeza de arriba abajo concentrado.
–Y bien, ¿Qué aremos esta noche? –Pregunto
Demian para todos – se me ocurrió ir a la discoteca de la avenida
Holiday– animo a sus amigos
–No, esta tarde estaré solo con
Billy –respondió Tom volteando a ver a su castaño amigo
–Creí que estarías en casa de Georg, me
dijo que terminarían de jugar con el x-box –al oír dichas palabras el de
rastas cerró los ojos acordándose de lo anterior, automáticamente volteo a buscar
a su amigo pelilargo con la mirada. «Con razón esta tan enojado» dijo
para sus adentros –Mierda… ¿Dónde está Geo?
–Ya sé por qué se fue enojado –susurro– ¡Tom,
para la otra antes de quedar con alguien ve si tienes algo pendiente!– dijo
riendo
–Enserio creo que lo tomare en cuenta
–soltó la mano de su novio suspirando cansado
–Tomi, me hubieras dicho y hubiéramos
salido otro día– lo miro haciendo un leve puchero
–Calma Billy, no importa, hoy saldremos tú
y yo– contesto sin tomar en cuenta a sus amigos, Brian negaba lentamente mirando
a Demian.
La pareja pasaba demasiado tiempo junta.
–Brian, Gustav ¿Qué onda hermanos, ustedes
si van conmigo, verdad?– pregunto tomando al último del hombro
– ¿Mañana? Lo siento, hay clases,
¿recuerdas?– Demian resoplo, a veces su amigo era tan esclavo a la
escuela que desesperaba
–Tampoco puedo, hermano. Saldré con Elena
esta noche– sonrió al decir el nombre de su novia
–Entonces me buscare a alguien– bufo
mirando a Brian mientras llegaban a la parada del autobús. Ahí cada uno tomo
rumbos distintos.
Bill y Tom sonreían entre sí hablando de
su familia, desde ya hace tiempo ambas madres querían conocerse, pero a ellos
no les importaba si se conocían o no, eran felices así.
Pronto después llegaron a casa del
pelinegro, no había nadie, como predijo él. Abrió la puerta dejando entrar a su
novio. Su casa era de dos plantas, color blanco, un gran jardín trasero y
ventanas muy grandes.
Ya dentro los dos, se miraron con malicia,
Bill corrió hacia arriba directo a su habitación mientras reía y Tom corriendo
detrás de él. El menor abrió la puerta de su cuarto lleno de posters de Nena,
Green Day, Placebo, etc. riendo alto sentándose sobre su cama, el de rastas
llego unos segundos después yendo hacia él.
– ¿Por qué escapas?– lo miro fijo rosando
su piercing con su lengua de una manera muy seductora
–Porque… –trago en seco, esa manera de
verlo, de jugar con su aro del labio lo ponía tan loco que no sabía que
palabras decir
–Te amo –sonrió Tom posicionándose encima
de su novio acercando su cara a la de él, unió sus labios con los de el otro
comenzando un beso suave que a los segundos se intensifico, el de rastas poso
sus manos hasta la cintura de su novio, Bill entre abrió su boca buscando la
lengua de Tom, el beso se hacía más húmedo, el ambiente más intenso. El de
rastas rubias deslizo sus manos hacia arriba subiendo la playera de Bill con
lentitud. El pelinegro por su parte, emitía suspiros de placer aferrado al
cuello de Tom, este se separo lentamente del más joven mirando sus mejillas con
un leve sonrojo en ellas, sonrió quitando su playera y haciendo lo mismo con la
suya. Pronto después sus labios volvieron a unirse en un beso apasionado,
acariciando el cuerpo del contrario, Bill acariciaba la espalda desnuda de su
novio con la yema de los dedos.
Pasaron pocos minutos antes de que ambos
sintieran sus erecciones rosarse entre ellas, Tom bajo su mano hasta el
pantalón del pelinegro desabrochándolo con rudeza, lo quito y quito el suyo
propio relamiendo sus labios al ver a Bill ahí, para él.
Se besaban con brusquedad, sentían la
necesidad de pertenecerse como ya lo habían hecho antes, la necesidad de sentir
sus cuerpos unidos en uno solo.
–Tomi… ¡No aguanto más! –gimo bajo después
de hablar
–Lo que digas hermoso –sonrió susurrando
contra sus labios, quito su bóxer acariciando el miembro erecto de Bill, estaba
muy excitado en ese momento.
Ambos desnudos continuaban besándose
rosando sus lenguas húmedas, Tom deslizo sus manos al pecho de Bill acariciando
su pezón derecho provocando un gemido por parte del otro, lo acariciaba entre
sus dedos escuchando los suspiros de su novio. Siguió bajando acariciando su
abdomen, llegando así a su miembro, lo roso con su mano con lentitud oyendo un
jadeo por parte de Bill.
– ¿Listo? –pregunto Tom mirándolo fijo,
Bill asintió con sus ojos cerrados.
Tom sonrió separando aun mas las piernas del pelinegro,
llevo sus manos a su miembro en busca de la entrada de su novio, poco a poco
metió su miembro sintiendo a Bill gemir
–Aahh…–emitió un gemido bajo sintiendo el
miembro de Tom dentro de él, por completo. Pasaron pocos segundos en los cuales
el de rastas dejo que Bill se acostumbrara a la intromisión, ver al pelinegro
moviéndose bajo él, supo que estaba completamente listo.
Sin perder más tiempo, tomo a Bill de la
cadera para balancearse contra él, el pelinegro apretó los nudillos con la boca
entre abierta.
A cada minuto las embestidas eran más
rápidas, donde se perdían en una burbuja, donde se sentían bien y se
amaban.
–Tomi, ma…mas…–Gimo el pelinegro apretando
los ojos, Tom concentrado en su cuello, besándolo y mordisqueándolo asintió a
la petición de su novio penetrándolo con más fuerza, Bill por su parte gemía
acariciando la espalda de su compañero.
Ya con sus cuerpos sudorosos no dejaban de
besarse, acariciarse, hablarse.
–Billy… Me correré enseguida –emitió con
dificultad besando el pecho del pelinegro
–Juntos… –dijo él aferrándose a Tom, este
penetro dos veces seguidas a Bill antes de correrse dentro de él. El menor
gemía abrazándolo corriéndose segundos después.
Posteriormente ambos chicos yacían
abrasados sobre la cama con una sabana cubriendo sus cuerpos desnudos, Tom
mantenía a su novio entre sus manos para evitar el frio.
Poco a poco el pelinegro abrió los ojos
sonriendo al sentir el cuerpo de su novio pegado a él, sonrojándose al recordar
lo sucedido anteriormente. Sus ojos se abrieron de par en par al recordar a su
madre, no sabía qué hora era o si sus padres ya habían llegado. El alivio
surgió al ver la hora, 18:28 pm. Sus padres llegaban a las 19:00 pm.
Sin mucho esfuerzo despertó a Tom para
invitarlo a cenar.
–Hoy fue una tarde espectacular –hablo el
de rastas rubias comiendo un pan con mermelada en la sala de su novio
– Lo sé –contesto sonrojándose levemente,
se acomodo sobre el sofá junto a Tom tomando su tasa de chocolate caliente
(…..)
Bill siempre llegaba tarde al instituto. Con
el cabello mojado después de ducharse y tardar bastante tiempo eligiendo un
atuendo que le gustara en ese momento, corrió a despedirse de sus padres, tomo
un sorbo de leche tibia y corrió para llegar al instituto.
(***)
Respiro cansado frente a la puerta de la
escuela, entro con lentitud por el estacionamiento mirando a lo lejos a lo
lejos a Tom charlando con una chica desconocida para él. Apretó sus nudillos
con enojo dispuesto a ir hacia ellos y decirle a la chica que Tom era suyo.
Camino decidido hasta llegar a ellos, Tom
lo vio son asombro, sabía que estaba por suceder.
–Hey, ¿qué haces hablando con mi novio?
–pregunto a la chica separándola de él, ella la miro con miedo, era una simple
compañera de Geografía que no había entendido algo de la clase
–Bill, ¿Qué mierda haces? –pregunto al ver
como su novio alejaba levemente a la chica
–Tú no te metas –dijo el pelinegro sin
mirarlo, fue hacia la chica, su enojo se veía desde lejos– ¿Qué no entienden tú
y todos que Tom es mío? –le pregunto con furia– te le vuelves a acercar y me
las pagaras –la señalo. Tom con enojo fue hacia su novio tomándolo del brazo
– ¿Por qué tienes que ser así con todos
los que están conmigo? –pregunto gritándole
–Suéltame, me haces daño –se soltó del
agarre de su novio– ¿por qué? Porque eres mi novio y ellos quieren andar
contigo, ¿Qué no te das cuenta?
–De lo único que me doy cuenta es de tus
celos sin razón, me pone de malas que te pongas así por algo mínimo
– ¿Mínimo? ¿Estás diciendo que si por ti
fueras te acostarías con todos estos? –fulmino a la chica con la mirada
–Deja de decir cosas que no son –tomo sus
muñecas enojado, tanto como su novio
– ¿Cosas que no son? perdón Tom pero esto
no me pone de buenas –lo miro enojado
– ¿Hacerte de buenas yo? El que debería de
estar enojado soy por tus escenas, a veces simplemente no te soporto
– ¿No me soportas?, está bien, terminamos
Trumper –dicho esto se dio la vuelta esperando a sentir los brazos de Tom
rodear su cintura para pedirle perdón, pasaron los minutos, llego a su clase y
eso no paso.
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