domingo, 28 de julio de 2013

Volverte a ver - capitulo 4º

Publicado por KerthyLigth en 9:12
Después de que la campana de salida sonara, una sonrisa apareció por parte de todos los estudiantes saliendo así sin precaución alguna.

Al final de edificio el grupo de amigos se reunió para irse juntos como siempre. Bill y Tom encabezaban el grupo caminando sobre el cemento con sus manos entre lazadas hablando entre ellos.
 Brian iba con Demian hablando de cualquier cosa trivial y Gustav hasta atrás escuchando música moviendo su cabeza de arriba abajo concentrado.

–Y bien, ¿Qué aremos esta noche? –Pregunto Demian para todos – se me ocurrió ir a la discoteca de la avenida  Holiday– animo a sus amigos

–No,  esta tarde estaré solo con Billy –respondió Tom volteando a ver a su castaño amigo

–Creí que estarías en casa de Georg, me dijo que terminarían de jugar  con el x-box –al oír dichas palabras el de rastas cerró los ojos acordándose de lo anterior, automáticamente volteo a buscar  a su amigo pelilargo con la mirada. «Con razón esta tan enojado» dijo para sus adentros –Mierda…  ¿Dónde está Geo?

–Ya sé por qué se fue enojado –susurro– ¡Tom, para la otra antes de quedar con alguien ve si tienes algo pendiente!– dijo riendo

–Enserio creo que lo tomare en cuenta –soltó la mano de su novio suspirando cansado

–Tomi, me hubieras dicho y hubiéramos salido otro día– lo miro haciendo un leve puchero

–Calma Billy, no importa, hoy saldremos tú y yo– contesto sin tomar en cuenta a sus amigos, Brian negaba lentamente mirando a Demian.
La pareja pasaba demasiado tiempo junta.

–Brian, Gustav ¿Qué onda hermanos, ustedes si van conmigo, verdad?– pregunto tomando al último del hombro

– ¿Mañana? Lo siento, hay clases, ¿recuerdas?– Demian resoplo, a veces su amigo era tan esclavo a la  escuela que desesperaba

–Tampoco puedo, hermano. Saldré con Elena esta noche– sonrió al decir el nombre de su novia

–Entonces me buscare a alguien– bufo mirando a Brian mientras llegaban a la parada del autobús. Ahí cada uno tomo rumbos distintos.

Bill y Tom sonreían entre sí hablando de su familia, desde ya hace tiempo ambas madres querían conocerse, pero a ellos no les importaba si se conocían o no, eran felices así.

Pronto después llegaron a casa del pelinegro, no había nadie, como predijo él. Abrió la puerta dejando entrar a su novio. Su casa era de dos plantas, color blanco, un gran jardín trasero y ventanas muy grandes.

Ya dentro los dos, se miraron con malicia, Bill corrió hacia arriba directo a su habitación mientras reía y Tom corriendo detrás de él. El menor abrió la puerta de su cuarto lleno de posters de Nena, Green Day, Placebo, etc. riendo alto sentándose sobre su cama, el de rastas llego unos segundos después yendo hacia él.

– ¿Por qué escapas?– lo miro fijo rosando su piercing con su lengua de una manera muy seductora

–Porque… –trago en seco, esa manera de verlo, de jugar con su aro del labio lo ponía tan loco que no sabía que palabras decir

–Te amo –sonrió Tom posicionándose encima de su novio acercando su cara a la de él, unió sus labios con los de el otro comenzando un beso suave que a los segundos se intensifico, el de rastas poso sus manos hasta la cintura de su novio, Bill entre abrió su boca buscando la lengua de Tom, el beso se hacía más húmedo, el ambiente más intenso. El de rastas rubias deslizo sus manos hacia arriba subiendo la playera de Bill con lentitud. El pelinegro por su parte, emitía suspiros de placer aferrado al cuello de Tom, este se separo lentamente del más joven mirando sus mejillas con un leve sonrojo en ellas, sonrió quitando su playera y haciendo lo mismo con la suya. Pronto después sus labios volvieron a unirse en un beso apasionado, acariciando el cuerpo del contrario, Bill acariciaba la espalda desnuda de su novio con la yema de los dedos.

Pasaron pocos minutos antes de que ambos sintieran sus erecciones rosarse entre ellas, Tom bajo su mano hasta el pantalón del pelinegro desabrochándolo con rudeza, lo quito y quito el suyo propio relamiendo sus labios al ver a Bill ahí, para él.

Se besaban con brusquedad, sentían la necesidad de pertenecerse como ya lo habían hecho antes, la necesidad de sentir sus cuerpos unidos en uno solo.

–Tomi… ¡No aguanto más! –gimo bajo después de hablar

–Lo que digas hermoso –sonrió susurrando contra sus labios, quito su bóxer acariciando el miembro erecto de Bill, estaba muy excitado en ese momento.

Ambos desnudos continuaban besándose rosando sus lenguas húmedas, Tom deslizo sus manos al pecho de Bill acariciando su pezón derecho provocando un gemido por parte del otro, lo acariciaba entre sus dedos escuchando los suspiros de su novio. Siguió bajando acariciando su abdomen, llegando así a su miembro, lo roso con su mano con lentitud oyendo un jadeo por parte de Bill.

– ¿Listo? –pregunto Tom mirándolo fijo, Bill asintió con sus ojos cerrados.
 Tom sonrió separando aun mas las piernas del pelinegro, llevo sus manos a su miembro en busca de la entrada de su novio, poco a poco metió su miembro sintiendo a Bill gemir

–Aahh…–emitió un gemido bajo sintiendo el miembro de Tom dentro de él, por completo. Pasaron pocos segundos en los cuales el de rastas dejo que Bill se acostumbrara a la intromisión,  ver al pelinegro moviéndose bajo él, supo que estaba completamente listo.

Sin perder más tiempo, tomo a Bill de la cadera para balancearse contra él, el pelinegro apretó los nudillos con la boca entre abierta.

A cada minuto las embestidas eran más  rápidas, donde se perdían en una burbuja, donde se sentían bien y se amaban.

–Tomi, ma…mas…–Gimo el pelinegro apretando los ojos, Tom concentrado en su cuello, besándolo y mordisqueándolo asintió a la petición de su novio penetrándolo con más fuerza, Bill por su parte gemía acariciando la espalda de su compañero.

Ya con sus cuerpos sudorosos no dejaban de besarse, acariciarse, hablarse.

–Billy… Me correré enseguida –emitió con dificultad besando el  pecho del pelinegro

–Juntos… –dijo él aferrándose a Tom, este penetro dos veces seguidas a Bill antes de correrse dentro de él. El menor gemía abrazándolo corriéndose segundos después.

Posteriormente ambos chicos yacían abrasados sobre la cama con una sabana cubriendo sus cuerpos desnudos, Tom mantenía a su novio entre sus manos para evitar el frio.

Poco a poco el pelinegro abrió los ojos sonriendo al sentir el cuerpo de su novio pegado a él, sonrojándose al recordar lo sucedido anteriormente. Sus ojos se abrieron de par en par al recordar a su madre, no sabía qué hora era o si sus padres ya habían llegado. El alivio surgió al ver la hora, 18:28 pm. Sus padres llegaban a las 19:00 pm.

Sin mucho esfuerzo despertó a Tom para invitarlo a cenar.

–Hoy fue una tarde espectacular –hablo el de rastas rubias comiendo un pan con mermelada en la sala de su novio

– Lo sé –contesto sonrojándose levemente, se acomodo sobre el sofá junto a Tom tomando su tasa de chocolate caliente

(…..)

Bill siempre llegaba tarde al instituto. Con el cabello mojado después de ducharse y tardar bastante tiempo eligiendo un atuendo que le gustara en ese momento, corrió a despedirse de sus padres, tomo un  sorbo de leche tibia y corrió para llegar al instituto.

(***)

Respiro cansado frente a la puerta de la escuela, entro con lentitud por el estacionamiento mirando a lo lejos a lo lejos a Tom charlando con una chica desconocida para él. Apretó sus nudillos con enojo dispuesto a ir hacia ellos y decirle a la chica que Tom era suyo.

Camino decidido hasta llegar a ellos, Tom lo vio son asombro, sabía que estaba por suceder.

–Hey, ¿qué haces hablando con mi novio? –pregunto a la chica separándola de él, ella la miro con miedo, era una simple compañera de Geografía que no había entendido algo de la clase

–Bill, ¿Qué mierda haces? –pregunto al ver como su novio alejaba levemente a la chica

–Tú no te metas –dijo el pelinegro sin mirarlo, fue hacia la chica, su enojo se veía desde lejos– ¿Qué no entienden tú y todos que Tom es mío? –le pregunto con furia– te le vuelves a acercar y me las pagaras –la señalo. Tom con enojo fue hacia su novio tomándolo del brazo

– ¿Por qué tienes que ser así con todos los que están conmigo? –pregunto gritándole

–Suéltame, me haces daño –se soltó del agarre de su novio– ¿por qué? Porque eres mi novio y ellos quieren andar contigo, ¿Qué no te das cuenta?

–De lo único que me doy cuenta es de tus celos sin razón, me pone de malas que te pongas así por algo mínimo

– ¿Mínimo? ¿Estás diciendo que si por ti fueras te acostarías con todos estos? –fulmino a la chica con la mirada

–Deja de decir cosas que no son –tomo sus muñecas enojado, tanto como su novio

– ¿Cosas que no son? perdón Tom pero esto no me pone de buenas –lo miro enojado

– ¿Hacerte de buenas yo? El que debería de estar enojado soy por tus escenas, a veces simplemente no te soporto


– ¿No me soportas?, está bien, terminamos Trumper –dicho esto se dio la vuelta esperando a sentir los brazos de Tom rodear su cintura para pedirle perdón, pasaron los minutos, llego a su clase y eso no paso.

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