–Termine a Bill– habló
con un tono extraño que su amigo no pudo identificar a la perfección. Georg que
estaba hincado bajo su cama buscando los últimos juegos del x-box que jugaría
con su amigo quien estaba sentado en la cama subió la cabeza al oírlo, no le
creía.
– ¿Qué dices? – preguntó
viéndolo de frente ya sin tomarle atención a los juegos que aún no encontraba
–Eso, él y yo
terminamos esta mañana en el colegio –respondió. El pelilargo no entendía la
tranquilidad de Tom
– ¿Y eso? Digo, se “amaban”– enfatizo al decir lo
último, se levando y sentó alado del de rastas– ¿Cómo paso, que te veo normal?
–Sí, lo amo pero a veces no sé cómo es que lo soporto
tanto –suspiro cansado– antes de terminar discutimos nuevamente, ya sabes cómo
son sus celos, trate de arreglarlo pero ni aun así, y me termino– conto sin
grandes rasgos. Georg río un poco, imaginándose dicha escena.
–Eso es absurdo, digo si yo anduviera contigo –miro
rápidamente a Tom– bueno, no es que me gustes pero viéndolo de ejemplo si es
que me gustaras –movió las manos con rapidez al hablar, porque estaba un
tanto nervioso– pero como no es verdad, pues no me gustas pero…
–Georg, ¿podrías tan solo callarte y decirme lo que me
ibas a decir?, ya sé que no te gusto, ya sé que eres hetero, tan solo dímelo ya
–ordeno con poca paciencia, Georg a su respuesta lo fulmino con la mirada
-Bien, decía que si yo fuera tu novio no haría eso si
te amo, digo, ¿por qué hacer tanto escándalo si se que eres mi novio y estás
conmigo? –río un poco, en el fondo le agradaba que su amigo estuviera soltero
nuevamente
–Eso mismo pienso pero ya sabes cómo es él –inclino
sus hombros– sus celos no nos dejan estar bien
–Ni modo amigo, el o la que sigue –palmeo su espalda
dándole ánimos aunque no se notaba que los necesitara, no como Bill. – Mientras
otra partida con el x-box
(……)
–Bill yacía recostado en su sofá mirando a cada rato
su móvil y de vez en cuando echándole un vistazo a su teléfono local.
Ya habían pasado más de 4 horas de la salida del
instituto y ni un rastro de Tom, el pelinegro se estresaba, ya era hora de que
recibiera una llamada de su ahora ex para pedirle disculpas, porque él, él no
lo iba a hacer.
(*****)
~Llamada telefónica~
–Pero Gustav, ¿por qué no me entiendes? Debió haberme
llamado hace mas de miles de horas –se quejo con su amigo– oye… ¿Y si ha
intentado comunicarse conmigo pero está ocupado porque hablo contigo? –pregunto
en la bocina
–Bill, él te ha pedido disculpas miles de veces aún no
teniendo la culpa –respondía haciéndole entender a su amigo que su actitud no
era la indicada
– ¿Acaso no entiendes, Gustav? Es él quien se deja
coquetear con cuanta chica se le acerque –gruño de tan solo pensar a su ex junto
a una chica
–Oye chico –dijo el rubio desde su móvil sentado en el
jardín con su perro alado
–No me ayudas en nada –gruño– tal vez es mejor que te
cuelgue, no debes intervenir con sus disculpas llamándome
–Tú me llamaste –respondió con un poco de burla– pero
como quieras, yo ya te he dicho que tal vez y esta vez no vendrá a tus pies, no
como lo ha hecho ya veces atrás –sentenció– nos vemos mañana, amigo
–Adiós…– colgó sintiéndose ofendido ante lo dicho por
el rubio, se suponía que era su amigo, ¿por qué tratarlo como si tuviera la
culpa?
Resignado prendió la
TV para ver lo que fuera.
(*****)
–Se le habrá olvidado –dijo negando, depositando el móvil en su bolsillo.
Sin más, más
siguió cenando en el comedor con sus padres junto a él, cada quien con sus
problemas. No le habían reñido por estar con su teléfono en la cocina, solo que
lo consentían mucho debido a que ambos padres pasaban la mayor parte del tiempo
en su oficina trabajando en una empresa familiar y al llegar regresaban con
obsequios para su primogénito, era un “lo siento” por no estar ahí porque
sabían que al moreno no le gustaba esta idea de estar solo y por ende no encontraban
otra forma más que consentirlo y sonreír porque sabían que con Tom a su lado, su
hijo no estaría “tan” solo.
– ¡Qué asco! –susurro
Bill moviendo la cuchara sopera en el pato haciendo que el caldo se revolviera
continuamente.
Sus padres solo se
miraron cómplices por un momento, antes de seguir comiendo.
–Te traje un bocadillo, cielo –dijo de repente la
madre, Simone levantándose de su asiento para ir a la sala donde estaba su
bolsa, saco de ella una cajita la cual Bill al verla sintió una grata alegría: panquesitos
de nuez, sus favoritos
– ¡Gracias mamá! –Contesto tomando la cajita yéndose a
su habitación– hasta mañana –grito corriendo escaleras arriba
(*****)
Despertó lentamente, miro el reloj y nuevamente iba retrasado.
Sin clama alguna fue a la ducha, con un baño rápido
bastaba, al término de este eligió su ropa, hoy iba casualmente todo de negro.
Bajo a la cocina oyendo a sus padres levantarse, con un grito de despido tomo
un poco de dinero de la mesa y salió en busca del bus.
El de rastas con cautela toco la puerta del salón,
mordió su labio inferior al sentir la mirada de su profesor de filosofía.
–¿Puedo pasar, profesor? –pregunto con voz baja debido
a que él era uno de los más estrictos con la puntualidad.
El profesor busco entre sus listas al muchacho,
asintió mirando sus hojas y alzo la vista de nuevo.
Para los alumnos daba
miedo, hoy vestía con un traje grisáceo y una corbata negra y aún no se teñía
el cabello puesto que este se veía con una que otra cana. Cabello negro y un
poco largo y esa tez blanca que mantenía.
–Trumper –negó al verlo– ¿Por qué llegó tarde?
–preguntó con su mirada amenazadora
-Yo… Pues tuve un percance y debido a eso me retrase
solo un poco –hablo o eso trato
-Yo vivo a una hora y media de aquí y nunca he llegado
tarde, así que para la otra me da una excusa más creíble– silenció dejándolo
pasar
El rastudo dio un vistazo rápido a sus compañeros y
sonrió al ver un lugar vacio junto a Georg y no dudo en sentarse ahí, la
reacción de sus compañeros fue titubear comentarios al verlo, algo así
como -«Ya viste, Tom el novio de Bill hoy no se sentó con él» -«Es
cierto, ¡la que le espera conociendo a Bill!».
El pelinegro a su vez que había llegado minutos antes
que el profesor, vio todo con indignación, ¿Qué se creía Tom para ignorarlo
así?
-Bien chicos, continuamos con el periodo
metafísico en la filosofía –dijo continuando antes de que el de rastas rubias
lo hubiera interrumpido– Este período abarca el último tercio del S. VII a.d.C. hasta el
S. XVII de nuestra era, esto quiere decir que los griegos
fueron los que iniciaron esto puesto a que se encontraban insatisfechos con las explicaciones míticas, ellos solo querían
saber más y emprenden su investigación acerca de la naturaleza
–narró con su libro sobre sus manos, paseándose en el salón
(*****)
–Hey campeón, si que se te hizo tarde –río el chico de ojos verdes codeando a su amigo
–Calla Georg que a ti no te riño el
prof. Beckham, casi me mutila aquí mismo –dramatizo mirando a su
amigo sin que el profesor los viera
–Bueno y ¿Por qué se te hizo tan tarde? –le guiño el
ojo, eso siempre lo hacía para molestar a su amigo, Tom no era el tipo de chico
que coqueteaba si no eran las chicas o chicos quienes lo buscaban
–No es lo que te imaginas –negó muchas veces– solo
creo que estaba cansado –inclino los hombros sin prestarle atención
– ¿Llamaste a Bill? –automáticamente ambos jóvenes
buscaron con la mirada al nombrado hasta encontrarlo sentado detrás de Gustav,
también susurrando sin importarles la clase
(****)
–No me llamo, no se sentó a mi lado, no me a dirigió ni una mirada, ¿Qué le pasa? –pregunto mirando de reojo a Gustav para que le contestara, él solo bufo
–No sé por qué no te llamo, es obvio que no se sentara
contigo después de lo que le hiciste porque tú fuiste quien lo termino sin
alguna razón coherente, no te ha visto porque nos toca Beck así que hagamos lo
mismo nosotros y pon atención y deja que yo me concentre– terminó serio.
Bill lo miro con un leve puchero de
desaprobación, ¿acaso hoy todo le iba a salir mal a él? Sin más se enderezo
para tomar atención a la clase.
–Decían también que la investigación debía ir más allá
y más al fondo de las apariencias. Se trataba de conocer la esencia de las cosas,
la estructura íntima que hacía que las cosas fuesen tal como eran. Además
querían conocer las causas últimas que lo producían todo. A este período
corresponden filósofos como los presocráticos,
Platón, Aristóteles, Tomás de Aquino... Eran muy optimistas y
pensaban que podían llegar a conocer la realidad en toda su profundidad
–prosiguió el profesor - ¿Alguien recuerda a Tomás de Aquino? –preguntó
mirando a sus estudiantes, solo el rubio amigo de Bill levanto la mano,
resignado le dio la palabra- quieres decirnos, Schafer
-Sí, profesor. Tomás de Aquino, si no mal recuerdo
–ojeó sus hojas del cuadernillo- él era escolástico, filósofo
cristiano, uno de los más importantes, una de las cosas más importantes de las
cuela habló eran sobre las 5 vías: movimiento de actuación móvil, el orden de
las causas, limitación del existir, la perfección en las cosas y el gobierno de
las mismas –contestó mirando la sonrisa del profesor
-Bien hecho –felicito el profesor un momento antes de
que la clase concluyera.
(……)
–No me importa si me dices paranoico pero enserio, no
lo entiendo –hablo Bill mientras comía sentado frente a su amigo.
Ambos se encontraban en la cafetería almorzando,
chicos y chicas pasaban por su alrededor y todos con la misma duda: ¿Por qué
Bill y Tom no estaban juntos? Era una de las parejas gay más populares, por lo
larga que había sido la relación y lo atractivos que eran
–Bill –suspiro– amigo, te dije que quien lo termino
fuiste tú, si quieres volver con él solamente díselo y listo, no te desesperes
sabiendo la respuesta
– ¿Es que no me conoces? –río un poco– sabes cómo soy
–inflo sus mejillas– se que no es tan correcto lo que hago pero se nota que no
le importo, míralo con sus amigos y yo sin existir
–Creo que tendré que ayudarte –hablo con pesadez y
después río ante la sonrisa brillante del pelinegro– ¡si no estuviera yo quien
sabe como estarías!
–Sería un vago, ni más ni menos –ambos rieron
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