Bill aumento la velocidad de su paso al chocar con aquella
persona pues el imaginarse ser visto por algún doctor lo alarmo de sobre
manera, cruzo por otro pasillo y al dar la vuelta miro hacia atrás con algo de
curiosidad por ver con quien había tropezado pero para su mala suerte ya no
había nadie en el lugar. Siguió caminando a la misma velocidad intentando
recordar la primera habitación a la que había ido pero se confundía al
ver los pasillos del mismo color.
Minutos después paro quedando frente a una habitación;
si no mal recordaba ese era el mismo extintor rojo de la habitación de la cual
ya había, “será esa la habitación?”-pensó-
Poso su mano sobre la cerradura y la abrió adentrándose
al lugar metiendo lentamente y ver por ambos lados de aquel cuarto
y cerro de igual forma, al percatarse de que el dueño de la
habitación estaba de pie frente a una mesa Bill se acercó sigiloso y vio
que aquel hombre era el mismo de la vez pasada, la diferencia era que ahora no
estaba acostado si no haciendo algo que no sabia bien lo que era:
golpeaba dos corchos entre si pero no decidió acercársele, prefirió
verlo.
Pasaron unos cuantos minutos en los cuales el hombre hacia lo
mismo con los corchos y al terminar el pelinegro observo que uno de los
dos corchos estaba mas delgado que el otro y así el señor se acercó a su cama
con el mas delgado y agachándose para alzar una pata de la cama lo
siguiente que hizo fue meter el corcho y sonreír complacido, se paro y se
sentó en su silla sin percatarse de la presencia de Bill.
En todo momento Bill no dejo de verlo mientras sonreía al ver
como él otro hacia aquello que no cualquier loco aria y por lo cual una fugaz
ilusión creyó ver. Después de eso el hombre miraba algo fijo pero Bill no sabia
que era aquello así que prefirió seguir mirando la habitación que era tal
cual a la suya, aquel hombre era de una baja estatura, cabello corto y
negro con canas blancas en todo el cabello; de unos 56 o 57 años, físicamente
no se veía tan viejo como cualquier otro anciano pero su mirada era apagada
como si estuviera encerrado en una habitación por mucho tiempo, tez clara y por
lo que veía, sus movimientos eran exactos y sin temblores, a pesar de lo
viejo que era su cuerpo y movimientos eran como cualquier otro hombre de una
edad no tan avanzada.
Bill sentía como una paz interior al ver que no se quejaba o
por lo menos no lo hacia en ese momento.
Por un instante pensó que el anciano seria
como el mismo: con la idea de que en poco tiempo (no sabia cuando) saldrían y
serian libres, tan libres como se lo merecían.
De pronto el viejo se levando del asiento torpemente y
se dirigió hacia unas cortinas alzándolas yendo hacia lo que había detrás de
estas, Bill curioso camino hacia donde él había ido y que fue lo que
vio?, Era un ventanal grande de cristal donde se veía una muy buena
vista de los arboles medio secos moviéndose al ritmo que el aire que los
empujaba. Bill sentía la brisa correr por su cabello y un pequeño escalofrió en
su espalda al sentir esa voz que interrumpió su tiempo a solas.
-Prometiste no volver a escapar-sonrió
El pelinegro se tenso al sentir el aliento del trenzado sobre
su nuca, volteo hacia atrás para mirarlo y sonreírle.
Thomas dio 4 pasos hacia adelante observando la bella vista
que había frente a él. Cambio la mirada hacia el pelinegro que miraba al hombre
que se encontraba sentado en una silla plástica color blanco.
-Qué miras? –Dijo sabiendo la respuesta
-A el- Dijo sin mirarlo
El trenzado se cruzo de brazos sin dejar de verlo, Cómo es
que un ser tan hermoso podía tener una terrible enfermedad?
-Los más hermosos son los que mas sufren-Dijo en suspiro
-Qué dices?
-Nada, Nada-Dijo pensativo y con algo de tristeza, pero un
segundo después se dio cuenta de lo que había dicho: “Los mas hermosos son los
que mas sufren” Su mente comenzó a crear una gran serie de preguntas respecto a
eso; “por qué un hombre hermoso”-pensó refiriéndose a que nunca había hablado
así de alguien y menos a un hombre. Decidió dejar esos pensamientos de lado y
siguió con lo que estaba frente a él, Un chico risueño como Bill se
merecía la atención de quien sea y es que en verdad la necesitaba por lo
que sabia de el gracias a su historial medico que había era un milagro que el
pelinegro actuara feliz y alegre a pesar de todo lo que decía en aquellas hojas
que había encontrado anteriormente por lo cual su vida se mostraba muy infeliz,
lo curioso era que por mas mala que fuera su vida como lo leyó, el se mostraba
muy bien ante ya que tan solo al verlo, su miraba reflejaba lo dulce que en
verdad es.
Escucho la sonrisa proveniente de Bill por lo cual prefirió
salir de sus pensamientos y observarlo desde una distancia conveniente
respondiéndole con una sonrisa.
-Es el señor Hans- Dijo el trenzado de repente a lo que Bill
volteo a verlo y después miro hacia donde estaba el hombre asintiendo con
la cabeza.
-Qué enfermedad tiene? –Pregunto
-mal de Alzheimer, El antes era un inteligente profesor de
matemáticas y física
- matemáticas y física- Repitió
-Si- Dijo sin dejar de mirar el paisaje frente a el
-Antes?... por qué?- Dijo después de varios segundos sin
emitir palabra alguna
-Por qué con la enfermedad que tiene es común que se le
olviden las cosas, yo e venido aquí pocas veces a darle su medicina y comida y
sabes como lo encuentro?
-Como?- Dijo curioso viendo a Thomas
-Hubo una vez- Pauso unos segundos- La semana ante pasada
–recordó- vine, pues le iba a dar su comida y al abrir la puerta lo encontré en
modo erguido resolviendo operaciones matemáticas-pauso pocos segundos
dirigiendo su mirada hacia Bill-
-Y después? – Dijo insistente lo que provoco una media
sonrisa por parte del doctor.
-Yo lo miraba fijo mientras le veía resolver una tras otra de
cada una de esas operaciones pero después algo ocurrió
-Qué paso? – Dijo con miedo en la voz
-Después de empezar con una multiplicación y anotar el
segundo numero se enderezo completamente y dejo caer el carbón con el que
escribía, miro hacia ambos lados de la habitación asustado y al verme me
pregunto “Qué hago aquí?”-dijo con una mirada penetrante dirigida hacia el
pelinegro por lo cual este no dejaba de verlo sorprendido.
-“Y si eso me pasa a mi?” –pensó tragando seco
Y de nuevo vinieron a su mente aquellos pensamientos que no
le dejaban dormir, y si en verdad iba a estar hay por toda su vida y si ahorita
no estaba, loco pero había posibilidades de que enloqueciera hay dentro.
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Piso 5 Habitación 709.
El pelilargo estaba incado sobre el piso recargado en una de
las esquinas de la habitación con un temblor muy notable, con sus nudillos
fuertemente cerrados y su boca entre abierta dejaba ver sus dientes blancos
rosarse entre si emitiendo un rechinido. Llevaba varios minutos o tal vez horas
en la misma posición.
Se escucho el chasqueo de la puerta abrirse a lo que Dennis
hizo caso omiso al voltear apretando sus dientes listo para atacar al que
se le acercara, al abrirse la puerta completamente se dejo ver la figura de
Thomas y Dennis al reconocerlo su cuerpo dejo de temblar para así mirarlo
fijamente.
El trenzado se adentro a la habitación sonriendo de lado como
siempre lo hacia al visitar a algún paciente.
-Eh traído tu comida
Y evidentemente en sus manos traía una charola metálica con
caldo de pollo y unas cuantas verduras y un cono de papel con un poco de agua.
Pero Dennis no se movió de aquella posición de la que se
encontraba haciendo que Thomas fuera el que se acercara y al hacerlo dejo el
plato y el plato en la pequeña mesa y después voltio a verlo
detenidamente, se parecía un poco a Bill; los mismo rasgos finos, el cabello
negro aun que Dennis lo tenia un poco mas largo, el cuerpo de ambos se veía
débil, tez blanca. Lo único diferente era que Dennis se dañaba físicamente cada
vez que tenía la oportunidad y los objetos para hacerlo.
El trenzado se posiciono frente a Dennis pues le tenía que
poner la inyección como cada tercer día ya que Franklin iba los otros días. Con
la jeringa en mano y frente a Dennis extendió uno de sus brazos con la
intención de tomarlo e inyectarlo y lo siguiente que paso era que el
pelilargo se había dejado tocar por un extraño ya que ni dejaba que su
padre o madre le tocaran, Thomas no le daba demasiada importancia a eso pues
mientras que él se dejara sacar pruebas y se dejara inyectar, lo demás sobraba.
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