viernes, 23 de agosto de 2013

Ilusión - capitulo 10º

Publicado por KerthyLigth en 21:05
Bill aumento la velocidad de su paso al chocar con aquella persona pues el imaginarse ser visto por algún doctor lo alarmo de sobre manera, cruzo por otro pasillo y al dar la vuelta miro hacia atrás con algo de curiosidad por ver con quien había tropezado pero para su mala suerte ya no había nadie en el lugar. Siguió caminando a la misma velocidad intentando recordar la primera habitación  a la que había ido pero se confundía al ver los pasillos del mismo color. 

Minutos después paro quedando  frente a una habitación; si no mal recordaba ese era el mismo extintor rojo de la habitación de la cual ya había, “será esa la habitación?”-pensó-

Poso su mano sobre  la cerradura y la abrió adentrándose al lugar metiendo lentamente y  ver por ambos lados de aquel cuarto  y cerro de igual forma, al percatarse  de que el dueño de la habitación estaba de pie frente a una mesa Bill se acercó  sigiloso y vio que aquel hombre era el mismo de la vez pasada, la diferencia era que ahora no estaba acostado si no haciendo algo que no sabia bien lo que era:  golpeaba dos corchos entre si pero no decidió acercársele, prefirió  verlo.

Pasaron unos cuantos minutos en los cuales el hombre hacia lo mismo con los corchos y al terminar el pelinegro observo  que uno de los dos corchos estaba mas delgado que el otro y así el señor se acercó a su cama con el mas delgado y agachándose para  alzar una pata de la cama  lo siguiente que hizo fue meter el corcho y sonreír  complacido, se paro y se sentó en su silla sin percatarse de la presencia de Bill.
  
En todo momento Bill no dejo de verlo mientras sonreía al ver como él otro hacia aquello que no cualquier loco aria y por lo cual una fugaz ilusión creyó ver. Después de eso el hombre miraba algo fijo pero Bill no sabia que era aquello así que prefirió seguir mirando la habitación que era tal  cual a la suya, aquel hombre  era de una baja estatura, cabello corto y negro con canas blancas en todo el cabello; de unos 56 o 57 años, físicamente no se veía tan viejo como cualquier otro anciano pero su mirada era apagada como si estuviera encerrado en una habitación por mucho tiempo, tez clara y por lo que veía, sus movimientos  eran exactos y sin temblores, a pesar de lo viejo que era su cuerpo y movimientos eran como cualquier otro hombre de una edad no tan avanzada.

Bill sentía como una paz interior al ver que no se quejaba o por lo menos no lo hacia en ese momento.
 Por un instante  pensó  que el anciano seria como el mismo: con la idea de que en poco tiempo (no sabia cuando) saldrían y serian libres, tan libres como se lo merecían.

De pronto el viejo se levando del asiento torpemente  y se dirigió hacia unas cortinas alzándolas yendo hacia lo que había detrás de estas, Bill curioso camino hacia donde él  había ido y que fue lo que vio?,  Era un ventanal  grande de cristal donde se veía una muy buena vista de los arboles medio secos  moviéndose al ritmo que el aire que los empujaba. Bill sentía la brisa correr por su cabello y un pequeño escalofrió en su espalda al sentir esa voz que interrumpió su tiempo a solas. 

-Prometiste no volver a escapar-sonrió

El pelinegro se tenso al sentir el aliento del trenzado sobre su nuca, volteo hacia atrás para mirarlo y sonreírle.

Thomas dio 4 pasos hacia adelante observando la bella vista que había frente a él. Cambio la mirada hacia el pelinegro que miraba al hombre que se encontraba sentado en una silla plástica color blanco.

-Qué  miras? –Dijo sabiendo la respuesta
-A el- Dijo sin mirarlo

El trenzado se cruzo de brazos sin dejar de verlo, Cómo es que un ser tan hermoso podía tener una terrible enfermedad?

-Los más hermosos son los que mas sufren-Dijo en suspiro
-Qué dices?
-Nada, Nada-Dijo pensativo y con algo de tristeza, pero un segundo después se dio cuenta de lo que había dicho: “Los mas hermosos son los que mas sufren” Su mente comenzó a crear una gran serie de preguntas respecto a eso; “por qué un hombre hermoso”-pensó refiriéndose a que nunca había hablado así de alguien y menos a un hombre. Decidió dejar esos pensamientos de lado y siguió con lo que estaba frente a él,  Un chico risueño como Bill se merecía la atención de quien sea y es que en verdad la necesitaba  por lo que sabia de el gracias a su historial medico que había era un milagro que el pelinegro actuara feliz y alegre a pesar de todo lo que decía en aquellas hojas que había encontrado anteriormente por lo cual su vida se mostraba muy infeliz, lo curioso era que por mas mala que fuera su vida como lo leyó, el se mostraba muy bien ante ya que tan solo al verlo, su miraba reflejaba lo dulce que en verdad es.

Escucho la sonrisa proveniente de Bill por lo cual prefirió salir de sus pensamientos y observarlo desde una distancia conveniente respondiéndole con una sonrisa.

-Es el señor Hans- Dijo el trenzado de repente a lo que Bill  volteo a verlo y después miro hacia donde estaba el hombre asintiendo con la cabeza.
-Qué enfermedad tiene? –Pregunto
-mal de Alzheimer, El antes era un inteligente profesor de matemáticas y física
- matemáticas y física- Repitió
-Si- Dijo sin dejar de mirar el paisaje frente a el
-Antes?... por qué?- Dijo después de varios segundos sin emitir palabra alguna
-Por qué con la enfermedad que tiene es común que se le olviden las cosas, yo e venido aquí pocas veces a darle su medicina y comida y sabes como lo encuentro?
-Como?- Dijo curioso viendo a Thomas
-Hubo una vez- Pauso unos segundos- La semana ante pasada –recordó- vine, pues le iba a dar su comida y al abrir la puerta lo encontré en modo erguido resolviendo operaciones matemáticas-pauso pocos segundos dirigiendo su mirada hacia Bill-
-Y después? – Dijo insistente lo que provoco una media sonrisa por parte del doctor.
-Yo lo miraba fijo mientras le veía resolver una tras otra de cada una de esas operaciones pero después algo ocurrió
-Qué paso? – Dijo con miedo en la voz
-Después de empezar con una multiplicación y anotar el segundo numero se enderezo completamente y dejo caer el carbón con el que escribía, miro hacia ambos lados de la habitación asustado y al verme me pregunto “Qué hago aquí?”-dijo con una mirada penetrante dirigida hacia el pelinegro por lo cual este no dejaba de verlo sorprendido.

-“Y si eso me pasa a mi?” –pensó tragando seco
Y de nuevo vinieron a su mente aquellos pensamientos que no le dejaban dormir, y si en verdad iba a estar hay por toda su vida y si ahorita no estaba, loco pero había posibilidades de que enloqueciera hay dentro.
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Piso 5  Habitación 709.
El pelilargo estaba incado sobre el piso recargado en una de las esquinas de la habitación con un temblor muy notable, con sus nudillos fuertemente cerrados y su boca entre abierta dejaba ver sus dientes blancos rosarse entre si emitiendo un rechinido. Llevaba varios minutos o tal vez horas en la misma posición.
Se escucho el chasqueo de la puerta abrirse a lo que Dennis hizo caso omiso al voltear  apretando sus dientes listo para atacar al que se le acercara, al abrirse la puerta completamente se dejo ver la figura de Thomas y Dennis al reconocerlo su cuerpo dejo de temblar para así mirarlo fijamente.

El trenzado se adentro a la habitación sonriendo de lado como siempre lo hacia al visitar a algún paciente.

-Eh traído tu comida
Y evidentemente en sus manos traía una charola metálica con caldo de pollo y unas cuantas verduras y un cono de papel con un poco de agua.

Pero Dennis no se movió de aquella posición de la que se encontraba haciendo que Thomas fuera el que se acercara y al hacerlo dejo el plato y el plato en la pequeña mesa  y después voltio a verlo detenidamente, se parecía un poco a Bill; los mismo rasgos finos, el cabello negro aun que Dennis lo tenia un poco mas largo, el cuerpo de ambos se veía débil, tez blanca. Lo único diferente era que Dennis se dañaba físicamente cada vez que tenía la oportunidad y los objetos para hacerlo.

El trenzado se posiciono frente a Dennis pues le tenía que poner la inyección como cada tercer día ya que Franklin iba los otros días. Con la jeringa en mano y frente a Dennis extendió uno de sus brazos con la intención de tomarlo e inyectarlo  y lo siguiente que paso era que el pelilargo  se había dejado tocar por un extraño ya que ni dejaba que su padre o madre le tocaran, Thomas no le daba demasiada importancia a eso pues mientras que él se dejara sacar pruebas y se dejara inyectar, lo demás sobraba.

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