Thomas azoto la puerta de su apartamento con enojo,
aún estaba disgustado por las palabras de su padre, ¿Por qué era tan…
cerrado?
Fue a la nevera sacando de ella una botella de cerveza,
la abrió sin mucho cuidado dirigiéndose hacia el sofá recostándose para dar un
sorbo de la bebida.
-¿Y ahora? ¿Cómo sobreviviré sin trabajo? –suspiro cansado.
Poco después de terminarse la cerveza se quedo dormido en el sofá.
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-Desde ya hace días lo veo así –hablo Franklin viendo desde
lejos al pelinegro comer, se veía tan deprimido desde lejos
-¿Eso es tan malo? ¿Por qué sucede, doctor?- pregunto
Flor angustiada
-es malo –dijo volteando a ver a la mujer- tendremos que
aumentar la dosis de Paroxetina, de 100ml a 150ml
-¿Esta seguro? –pregunto desconfiada viendo a franklin
encorvar la ceja asintiendo.
Después de aquello ambos se fueron a direcciones distintas
dejando al pelinegro en su burbuja.
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-¿Flor me habrá dicho la verdad?, ¿Thomas me hizo eso? –dijo Bill en susurro, no recordaba nada, pero quería a Flor y le creía
-¿Flor me habrá dicho la verdad?, ¿Thomas me hizo eso? –dijo Bill en susurro, no recordaba nada, pero quería a Flor y le creía
El de trenzas despertó con dolor de su espalada bufando al
ver que había dormido en el sofá, sin muchas ganas se levanto y se vistió para
ir al hospital, una sonrisa apareció en su cara al pensar en Bill, aún no
aceptaba que lo amaba, solo que lo quería y le importaba.
Salió del apartamento al estacionamiento con rapidez, ya se
le hacía tarde. Abrió la puerta de este y arranco apresurado despidiendo se del
guardia del edificio.
Al llegar al hospital estaciono su auto con lentitud entre
los demás autos que estaban ahí. Prendió la alarma y se dirigió a la entrada
del psiquiátrico, le extraño no ver a nadie en la recepción, fue en busca de
Franklin notando que en el camino no se había topado con ninguna persona, al
llegar a la oficina del jefe y notar su ausencia se preocupo. « ¿Qué está
pasando?» dijo para sus adentros tomando el elevador yendo a cada piso sin ver
a ningún individuo. Sus nervios aumentaban y el miedo también, todo aprecia
estar como el día anterior a excepción de que ahora ni un alma había. Se detuvo
en el 3 piso a revisar cada habitación, no estaban los pacientes. El miedo se
intensifico al acordarse del pelinegro, tenía que ir por él, a verlo, para
saber que estaba bien. Con eso en su mente corrió al elevador para ir al piso
donde Bill se encontraba, al salir del mismo corrió a la habitación que tanto
conocía y a diferencia de las demás habitaciones, estaba abierta.
Se adentro con lentitud sintiendo su piel enchinarse, la
vista era nublada, miro a ambos lados de la habitación hasta encontrar el
cuerpo de Bill en un extremo, solo con una cobija.
-¿Bill?-Abrió los ojos de sobremanera acercándose a él- ¿Eres
tú?
-Thomi… -susurro sonriéndole quitando de él la cobija dejando
su cuerpo desnudo frente a él. El de trenzas no podía creer lo que veía frente
a él, a diferencia de Citlaly, con Bill floreció un deseo imposible de quitar,
se acerco a él tomándolo de la cintura, este se pego al mayor para comenzar a
besarlo con desespero.
Tom estaba recargado contra la pared sosteniendo al paciente
de la cintura, debía parar, lo que hacía era incorrecto pero le gustaba y esa
sensación era más fuerte que su control.
El pelinegro entreabrió sus labios permitiendo la entrada de
la lengua del mayor a su cavidad bucal aferrándose a su cuello, bajo lentamente
sus manos al pecho del otro desabrochando los botones de la bata blanca con
desesperación, el de trenzas lo veía con deseo.
Pronto después desapareció la camisa de Thomas, ambos se besaban
con pasión y lujuria, el paciente tomo a su acompañante de las muñecas
llevándolo hacia la cama, se recostó atrayéndolo encima de él atrapando su
cintura con sus piernas.
-Vamos Thomi, sé que me deseas tanto como yo a ti… Hazme tuyo
–Habló el pelinegro con voz seductora mirando al mayor asentir
-Hare lo que me pidas, hermoso –contestó contra sus labios,
mordió levemente su labio inferior bajando hasta su cuello, lo olio y beso con
insistencia
-Ahora… -Demando sacando una sonrisa por parte de Thomas
-Calma hermoso, aun que… Te vez tan exquisito así… -se
posiciono frente a él separando sus piernas acariciándolas de paso, se re
acomodo entre ellas tomando su miembro erguido hasta la entrada del pelinegro.
Por fin lo poseería, estaría dentro de él, después de tanto.
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la alarma de la mesa de noche despertó al trenzado de sobre manera, abrió los ojos encontrándose con un problema entre sus piernas, mordió sus labios al recordar su sueño: donde poseía al pelinegro.
la alarma de la mesa de noche despertó al trenzado de sobre manera, abrió los ojos encontrándose con un problema entre sus piernas, mordió sus labios al recordar su sueño: donde poseía al pelinegro.
-Lástima que solo fue un sueño –susurro bostezando. Abrió los
ojos de sobremanera al procesar lo que había dicho –yo… yo no dije eso –se
respondió así mismo con miedo- yo no lo deseo… ¿Qué fue todo esto?
Aun sorprendido fue al baño para ducharse y estar mejor, no
quería pensar en ese sueño, que aunque no lo aceptaba le había excitado mucho.
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