Ni siquiera un mes llevaba y no conocía a mas de 5
enfermeras y 3 doctores; Franklin, Mat, y Ernesto. Estos últimos los había
conocido la semana pasada y su curiosidad era tanta que pregunto por qué no los
había visto desde el principio?, por qué solo estaban en los pisos de arriba?
“-Mira chico, nosotros tres –se señalo el mismo y a sus
compañeros- somos doctores especialistas en las enfermedades psiquiátricas
menos comunes y mas difíciles de tratar que son del piso 7º en adelante.
Franklin atiende desde el piso 6º hasta el 1º por que esas enfermedades son
digamos que mas comunes entre los enfermos y mas tratables.”
Recordó las palabras de Mat.
“-y que haces tu aquí, por lo que escuche tu estarías con
franklin-“
Observando que Thomas y ellos charlaban en el piso 8º
“-Investigar-dijo mirando otro lado por una respuesta algo
tonta”
“-Mat tenemos que revisar unos archivos del paciente 0985”
“-Thomas mucho gusto, nos vemos-se despidió al notar que su
compañero ya se iba-“
Esa tarde Thomas salió con un poco de menos dudas.
Sentado en la cama moviendo los pies de adelante hacia atrás
moviendo sus labios sin emitir sonido alguno cayendo poco a poco pequeñas gotas
de su mojado cabello, había llegado de la ducha, hoy no lo había acompañado la
enfermera de siempre; esa morena de cabello ondulado, era un hombre de cara
seria y con gesto de que nada le importaba.
Ese que le daba un poco de miedo lo llevo a los baños pero no
dejo que se bañara solo, le grito que se quitara la bata y agarrando la
manguera le echo el agua encima de la que salía en esta sin importar que
estuviera fría. Bill estaba frente a la pared y detrás de el hombre echándole
el agua, se lavo la cabeza rápidamente no con champo; con jabón de polvo de ese
que con el tiempo puede llegar a lastimar la piel si se usa seguido pero a ningún
enfermero ni doctor le importaba, solo les importaba su propia persona y la
demanda que tuviera el psiquiátrico.
Pero Bill ya estaba acostumbrado a esos tratos, no le
gustaban pero no podía elegir.
Lo único bueno de esto era que por mal que fuera todo Bill
nunca perdía la ilusión ni la esperanza de salir de hay ni mucho menos esa
sonrisa toda suya.
Pasaron varios minutos en los que solo miraba la puerta
blanca y opaca, quería salir aunque sea un pequeño instante y el sabia como.
1 hora después.
Una señora algo anciana abrió la puerta observando que la
mesita no estaba donde siempre, se encontraba hasta el rincón del otro lado de
la habitación alejada de la puerta, el paciente estaba dormido pues alcanzaba a
fijar la vista en algo que parecía ser el debajo de las cobijas, no quiso
despertarlo y dejándole la comida se retiro pero ella no contaba con que
lo que estaba en la cama no era el, era una cobija envuelta con la otra.
Miraba hacia todos lados preocupado de que lo vieran fuera de
su habitación, con ambas manos recargadas en la pared blanca sin recordar donde
era la habitación del viejo que había visitado la vez pasada.
Trago saliva y dio unos pasos dirigiéndose al fondo de otro
pasillo hasta llegar a las escaleras. No sabía si subir o bajar pero prefirió
ir a los pisos de arriba.
Ya iba en el piso 10 y con esfuerzo seguía subiendo las
pequeñas escaleras color vino. Decidió sentarse en un escalón suspirando un
poco cansado; vio sus zapatos blancos que solo eran de meter y muy sencillos,
jugaba con sus pies con una leve sonrisa pero sin dejar de agudizar el oído.
Pero escucho algo y en ese instante escucho un ruido
sospechoso del lado de debajo de la escalera y parándose subió rápido cada uno
de los escalones hasta llegar al piso 12 donde corrió por el pasillo y se
escondió en la primera puerta que vio la cual eran los baños.
Se escondió en el último cubículo de los baños y sin moverse
y emitir algún sonido decidió esperar.
Escucho como la puerta de aquellos baños hacia ese
típico rechinido al abrirse mordió su labio inferior esperando a
que no lo descubrieran.
Uno, dos o quizá tres minutos ya habían pasado no ocurría nada,
Por que no se había vuelto a escuchar el rechinido de la puerta, aquella
persona que había entrado estaría hay afuera? Estaría en otro cubilo? Y si lo
descubrieron y por eso no sale de los baños?
Toda clase de ideas le venían a la mente y ninguna era para
su beneficio. Hizo un gesto con la cara y quito el seguro de la puerta y la
abrió sacando su cabeza para ver que pasaba del otro lado y cual fue la
sorpresa? No había nada ni nadie hay.
Salió por completo del cubículo y al estar completamente
fuera miro a los lados del baño. Y si era una trampa y algún doctor estaba
escondido en algún cubilo listo para salir en cualquier momento y agarrarlo de
nuevo y llevarlo a su habitación, o peor, la habitación de “castigo”.
Rozo su pulgar con su índice del nerviosismo y encorvándose
camino hacia adelante para ver si se veía algo sospechoso. Llego al
primer cubilo pasando a los lavabos con los grandes espejos, se recargo en un
lavabo mirando fijamente su rostro en el espejo con curiosidad.
1,3,5 minutos habían pasado y no cambiaba de posición mirando
su cara y mitad del cuerpo, su cabello hasta el hombro enmarañado y negro y sus
ojos ni grandes ni chicos y sus labios un poco resecos, le daba curiosidad su
aspecto pero al mismo tiempo deseaba poder estar con un mejor aspecto, por
Thomas? Quien sabe, solo quería que su cuerpo reflejara la ilusión que su mente
sentía.
Cambio su vista hacia su pecho que era lo único que se
reflejaba del espejo aparte del rostro, mordió su labio inferior y se fijo que
cuando Thomas iba a verle con una bata blanca y pegada a su cuerpo hacia
resaltar su cuerpo varonil lo cual no reflejaba lo mismo en el.
Toco un poco su abdomen por encima de la camisa y después
salió del baño con una pequeña incógnita en su mente.
Cruzo la esquina del pasillo la cual llevaba a otra dela cual
Thomas salía pero sin saberlo ambos caminaron a lados contrarios.
Thomas bufo al notar que la mayoría del tiempo se encontraba
archivando papeles de la clínica y aun que le fastidiaba no tener tanto
contacto con algún paciente le parecía entretenido e interesante el
observar como un chico “normal” de la noche a la mañana podría desarrollar
alguna enfermedad y lo que mas le interesaba era n las enfermedades de los
pacientes, le parecían curiosas y con ganas de averiguar acerca de eso.
Por eso no renunciaba de aquel hospital aun que eso no era lo
que quería dedicarse.
Después de tomar unas carpetas de distintas enfermedades de
la oficina de Franklin salió a llevarlas a uno de los pisos de administración
del hospital.
Cruzo el pasillo verificando llevar todas las hojas y al
rosar su brazo con el de alguien
mas puso la vista en el camino para no chocar o rozarse
con alguien mas.
Unos pasos después de chocar con aquel sujeto llego a la sala
de administración y al abrir la puerta miro hacia atrás y lo siguiente que
llego a su mente fue “eses era Bill?”
Pero sin hacer caso a lo que se decía abrió la puerta y al
sentarse en la primera silla que vio dejo caer los papeles a sus piernas.
Suspiro, sus manos brazos dolían por el peso de las hojas y
mirando el techo decidido descanso un rato.
0 comentarios:
Publicar un comentario