Bill mordía sus uñas con nerviosismo, no quería creer lo
que Flor le había dicho: “Thomas, él te drogo para intentar no se qué cosas”
aún recordando el enojo que transmitían sus palabras.
-Thomi… No, él no pudo hacerme esto, me quiere –asintió
hablando solo. Miraba pensativo el techo de su habitación aún con bastantes
preguntas y ninguna respuesta. Al poco rato escuchó la puerta abrirse y ver
entrar a una enfermera, no la reconocía pero no le importaba.
-Es hora de la ducha, vamos –mando con indiferencia. Entro
por completo en la alcoba buscando la toalla del moreno, salió con prisa y el
pelinegro detrás de ella.
Bill lavaba su cabeza con lentitud, el agua lo congelaba y
su mente lo llevaba a otro sitio, otro que no fuera aquel hospital.
Salió con una toalla en su cintura temblando aún de frío,
miro a ambos lados del pasillo, todo tan blanco como su habitación, con las
enfermeras platicando entre ellas y él sin poder disfrutar o reír como lo
hacían ellas.
**
el pelinegro ya vestido y cobijado entre la manda para obtener un poco de calor, miraba por encima del vidrio del ventanal con su palma recargada encima de esta, suspiraba cansado.
el pelinegro ya vestido y cobijado entre la manda para obtener un poco de calor, miraba por encima del vidrio del ventanal con su palma recargada encima de esta, suspiraba cansado.
-Estoy cansado de esto, pero… No lo puedo cambiar –bufo
apretando sus nudillos- al menos aquí estoy mejor que en casa…
Flashback:
El pelinegro se mantenía acostado con el ordenador
encendido frente a él, veía vídeos de las bandas que en ese entonces le
interesaban y por ello no percibió al individuo que estaba ahí.
-Hola, Billy –sonrió con saña posicionándose frente a la
cama - ¿Qué es lo que estás haciendo? –se acerco mucho más a él para ver la
pantalla pero no con tales intensiones. Desde que David llego a la vida
de su madre él no le tenía la confianza que debía, la daba miedo estar solo con
él, no sabía el por qué pero su madre nunca le hacía caso.
-Ehh… Yo veía unos vídeos de Green Day –miró a su
padrastro, sintió como el labio empezó a temblarle, cosa que no paso por
desapercibido. Se sentó en la cama tratando de alegarse cuidadosamente
-Billy, Billy ¿por qué huyes? –Pregunto sin quitar la
sonrisa por la cual al pelinegro le daban escalofríos- ven, que no te haré nada
–susurro sobresaltando al más joven. Se inclino hacia el tomándolo de los
tobillos atrayéndolo hacia él
-¿Qué intentas hacer? –preguntó con miedo forcejando-
déjame –pidió asustado
-Eres todo un marica –bufo llevándolo hasta él –
adiós –iba a decir algo más pero a su vez negó la cabeza riendo
Fin de flashback
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Franklin apretabas los ojos con cansancio, estaba cansado
de revisar una y otra vez el mismo papeleo y no encontrar nada, aunque con los
años que ya tenía era de esperarse que algún problema administrativo como este
pasará.
-Doctor –llamo Flor desde afuera de la oficina – el
paciente de esquizofrenia fue trasladado al piso de arriba, sus signos
empeoran, ataca a doquier que entra en el recinto
-Eso no puede ser, cuando Thomas estaba atendiéndolo decía
que no había ningún problema –contesto pensativo – ¿crees que…
-Thomas también drogaba a este paciente –sentencio
interrumpiéndolo - ¿no lo ve? Es más que obvio –susurró
-No sé qué decir, su padre es un buen amigo mío –guardo
los papeles- iré al banco a checar los pagos, no encuentro los documentos de
pago
-Citlaly se encarga de eso, ¿por qué no le pregunta?
–sugirió al ver al doctor inquieto
-¡Puedes creer que no lo recordaba! –rió ante esto- no sé
qué pasa conmigo, búsquela que estaré haciéndole estudios al paciente
(refiriéndose a Dennis). Solo vio a la enfermera asentir e irse. Sin duda los
años se marcaban en la figura física de Franklin.
**
franklin mezclo distintos anti psicóticos, entre ellos la clozapina en el salón de estudios químicos. Al obtener el medicamento incorporado camino hasta llegar a la habitación de Dennis y al abrir la puerta chocó contra la mirada del enfermo, una mirada espeluznante que emanaba desconfianza, miedo y escalofríos. Acostumbrado a esto camino a paso decidido hasta él con el medicamento tras la espalda.
franklin mezclo distintos anti psicóticos, entre ellos la clozapina en el salón de estudios químicos. Al obtener el medicamento incorporado camino hasta llegar a la habitación de Dennis y al abrir la puerta chocó contra la mirada del enfermo, una mirada espeluznante que emanaba desconfianza, miedo y escalofríos. Acostumbrado a esto camino a paso decidido hasta él con el medicamento tras la espalda.
-No me toques –hablo mirándolo fijamente al doctor. Al ver
que este no haría caso, corrió al otro extremo de la habitación dispuesto a
usar su fuerza si es que Franklin intentaba acercársele de nuevo.
-No planeaba preguntarte –contesto yendo hacia él- es por
tu bien, aunque no lo creas. – dicho esto se dirigió a paso rápido hasta
Dennis, forcejearon, ambos eran fuertes, el mayor por ser más maduro y grande y
el otro por la enfermedad. Dennis golpeó al doctor contra la pared dejándolo
sin fuerzas para levantarse en ese momento, ante eso se traslado nuevamente a
la cama cubriendo su rostro con sus brazos, ahí fue cuando creyó en lo que Flor
le dijo: Thomas debió haberle dicho o hecho algo para que él estuviera tan
sumiso.
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Bill despertó, aún su cabello estaba húmedo, sonrió al
tocarlo y ver que estaba un poco más largo. A él le gustaba mantener su cabello
negro y un poco largo, cuando estaba en casa usaba distintos productos para
mantenerlo suave, por ende sus compañeros no lo aceptaban en sus clubs, no lo
entendían. En ese momento recordó cuando el de trenzas le diría que lo
ayudaría a salir, que no tendría que sufrir en ese infierno por siempre.
-Saldré de aquí, con o sin tu ayuda –sonrió ante lo dicho
– yo saldré de aquí –afirmo nuevamente.
***
a las 10:00 pm una enfermera, la misma de siempre llegó a su habitación ofreciéndole la pastilla para dormir, esa pastilla que le daban desde el accidente con las drogas. Ahí supo que estaba su oportunidad.
a las 10:00 pm una enfermera, la misma de siempre llegó a su habitación ofreciéndole la pastilla para dormir, esa pastilla que le daban desde el accidente con las drogas. Ahí supo que estaba su oportunidad.
-¿tú eres nueva, verdad? –Preguntó tomando la pastilla –
nunca te había visto aquí –sonrió para engañar a la enfermera
-Sí, soy nueva y tengo prohibido hablar con los pacientes
–respondió indiferente, tomando un sorbo de su agua embotellada
-Lo siento pero con todo esto me siento muy solo, quisiera
hablar con alguien, contarle a alguien lo que siento en ese momento, al estar
aquí, al ver los muros que hay frente a mi –habló con desgano. La enfermera
abrió la boca con angustia. «Bingo»-dijo para sus adentros.
-Yo bueno... –sabía que la enfermera era recién salida de
la facultad, se notaba por como actuaba, sus facciones, era joven aún.
–nadie más quiere ayudarme, no quieren escucharme.
¿Usted tampoco lo hará? –pregunto bajando la mirada
-¡no he dicho eso!, claro que te ayudare, para eso estoy
aquí - sonrió dándole toda su confianza al peligro- dime qué sientes ahora
–pregunto mirándolo con una sonrisa, tal parecía que Bill había acabado con la
extraña faceta de la mujer mostrándose ahora más delicada ante él
-Yo… Yo me siento sin poder salir de estas paredes, sin si
quiera al patio, siento que muero a cada minutos, que mis esperanzas mueren,
que nunca podre recuperarme. Dígame algo, ¿moriré aquí? –miro a la señorita con
ojos cansados, con una mirada penetrante pero perdida a la vez. Parecía que era
buen actor pues la enfermera lo veía como si demostrara lo que en realidad
pasaba
-Yo te ayudare, con mi ayuda y la de los doctores saldrás
sano, a veces cuesta pero al final será quien siempre quisiste ser, harás una
vida y tendrás en mente todo lo que hiciste para lograrlo –le animo
-No sé si podre hacerlo. Ahí en aquella ventana veo pasar
el bus cada mañana, cada tarde y noche deseando ser yo quien este ahí sentado
esperándolo para irme y nunca volver –suspiro al termino de esto puesto a que
eso si lo deseaba- me encantaría tocar los arbustos, acostarme en el pasto y
reír a carcajadas al sentir la lluvia caer sobre mi piel- la enfermera tan
concentrada en las palabras del pelinegro, mirando al horizonte y más
allá Bill tomo la botella, la abrió y con mucha rapidez deshizo la pastilla y
metió en el agua el polvo de la misma. Sonrió ante esto, no fue tan complicado
como lo creía, ahora a esperar para ejecutar el plan como tenía planeado.
***
El pelinegro sonría de satisfacción, ladeo la cabeza
mirando hacia el asiento junto a la cama donde la enfermera yacía dormida
plácidamente, con las llaves en mano ya tomadas de la bata de la mujer, camino
hasta la puerta, insertó la llave emitiendo un sonido de felicidad al ver la
puerta abrirse. De nuevo, lo había hecho y esta vez no perdería oportunidad
alguna.
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